Principios editoriales

Una declaración breve sobre cómo trabaja The Clean Paper y qué se niega a hacer.

Sin publicidad. Sin anuncios gráficos, publicidad programática, publicidad nativa, posts patrocinados ni enlaces de afiliado disfrazados de recomendaciones. No usamos ningún modelo de monetización basado en extraer atención de los lectores. No porque toda publicidad sea mala, sino porque este proyecto existe para resistir la estructura de incentivos que convierte la comunicación científica en cebo para clics.

Sin comentarios. Las secciones de comentarios abiertas bajo artículos generales de ciencia tienden a degradarse. En su lugar, recibimos correcciones precisas por email y registramos las sustantivas de forma transparente.

Sin hype. Evitamos el lenguaje inflado incluso cuando el tema es realmente emocionante. “Avance histórico”, “revolucionario”, “los científicos no dan crédito”, “esto lo cambia todo”: esas fórmulas necesitan evidencia, y normalmente la evidencia es más interesante que el eslogan.

Qué no demuestra. Cada artículo declara las condiciones de borde: qué muestra el artículo, qué solo sugiere y qué no establece. Esta sección es casi obligatoria. Es donde falla gran parte de la cobertura científica, y donde este sitio se gana su nombre.

Primero las fuentes. Cada artículo enlaza el artículo original o el preprint, y distingue el trabajo revisado por pares de los preprints. Las afirmaciones se comprueban contra la fuente primaria, no contra una nota de prensa.

Con IA, no cedido a la IA. Las herramientas de IA pueden ayudar a redactar, simplificar y comprobar. La responsabilidad por la selección, la interpretación y la redacción final sigue en manos del editor humano.

Pequeño antes que comprometido. Si The Clean Paper no puede sostenerse sin vender atención, debe seguir siendo más pequeño, publicar con menos frecuencia, hacer una pausa o parar.